15 de marzo de 2026

Conociendo la "esencia" de Javi Busto.

 La idea surgió en noviembre, como un regalo caído del cielo de pronto y sin haberlo planeado: Javi vendría a hacer un curso en Cantate Mundi, y la felicidad se disparó. Había pasado ya demasiado tiempo desde que en 2018 estuvo por última vez con nosotros.

Fijamos fechas, seleccionamos repertorio (¡y qué repertorio!) y a trabajar para recibirlo como merece. Más de sesenta personas inscritas al curso en total, y muchas, muchas ganas de recibirle y de saborear un poquito de la esencia de la música de Javi, eso con lo que quisimos denominar nuestro curso. 

Javi es Javi, eso lo sabe quien le conoce, y lo descubre quien trabaja con él por primera vez. Es así, sin dobleces, sólo pasión y darse al completo por y para que el grupo mejore. Habla, bajito bajito, y sienta cátedra, atrapando al oyente y llevándole a unas sensaciones difícilmente repetibles.

Llega, charla con todos, no se sienta ni un segundo, lleva la música en la cabeza y en el corazón, canta, dirige, baila, toca la batería, ritmo, melodía, música en estado puro.


Fue un fin de semana intenso, pero increíblemente bonito, de esos que te dejan luego flotando unos cuantos días. Y de pronto recuerdas una frase, una imagen, una palabra, un sonido, y eso te transporta nuevamente al momento de tenerle delante.


Finalizamos el curso con un concierto-muestra de lo trabajado el fin de semana y con una improvisación  de Esta tierra (gracias, Alfredo, por sugerírselo) surgida la noche del sábado, cuando nos despedíamos, para cantarla como bis del concierto. Pero fue más que un bis cuando parte del público subió al escenario y se unió al grupo del curso para cantar. Fue realmente emocionante.

Como lo fue compartir después un aperitivo, cortesía de la casa, de vuestra casa que es Cantate Mundi, en el que todos tuvimos ocasión de charlar distendidamente, de hacernos fotos, de tomar algo juntos, de compartir, una de las cosas que más nos gusta hacer. 

Muchas personas vinieron a abrazar al maestro, algo que nos llena siempre de emoción. Porque a Javi se le quiere y ya. Siempre. Como se quiere a Maruchi, esa otra parte de él, como él de ella, que completan el tandem Busto-Vega. Conocerlos es quererlos y echarles de menos casi cuando aún no se han marchado.


Gracias, queridos, por estos días que, como siempre, son un regalo a vuestro lado. Gracias por la música que nos habéis regalado y por esas lecciones de humildad permanentes.




Os queremos infinitamente. Aquí está siempre vuestra casa.

Madrid, marzo 2026


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