Fijamos fechas, seleccionamos repertorio (¡y qué repertorio!) y a trabajar para recibirlo como merece. Más de sesenta personas inscritas al curso en total, y muchas, muchas ganas de recibirle y de saborear un poquito de la esencia de la música de Javi, eso con lo que quisimos denominar nuestro curso.
Javi es Javi, eso lo sabe quien le conoce, y lo descubre quien trabaja con él por primera vez. Es así, sin dobleces, sólo pasión y darse al completo por y para que el grupo mejore. Habla, bajito bajito, y sienta cátedra, atrapando al oyente y llevándole a unas sensaciones difícilmente repetibles.
Llega, charla con todos, no se sienta ni un segundo, lleva la música en la cabeza y en el corazón, canta, dirige, baila, toca la batería, ritmo, melodía, música en estado puro.
Como lo fue compartir después un aperitivo, cortesía de la casa, de vuestra casa que es Cantate Mundi, en el que todos tuvimos ocasión de charlar distendidamente, de hacernos fotos, de tomar algo juntos, de compartir, una de las cosas que más nos gusta hacer.
Muchas personas vinieron a abrazar al maestro, algo que nos llena siempre de emoción. Porque a Javi se le quiere y ya. Siempre. Como se quiere a Maruchi, esa otra parte de él, como él de ella, que completan el tandem Busto-Vega. Conocerlos es quererlos y echarles de menos casi cuando aún no se han marchado.
Os queremos infinitamente. Aquí está siempre vuestra casa.
Madrid, marzo 2026



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