30 de marzo de 2026

Itinerarium: entre sueños, raíces y plegarias


1: Coro Cantate en concierto

El sábado día 28 de marzo fue un día para el recuerdo en el Coro Cantate y en el corazón de cada uno de nosotros. El grupo salió de Madrid temprano por la mañana, para llegar a Villaescusa de Haro, Cuenca, donde tendría lugar nuestro concierto, primero de la temporada para el coro de forma independiente de los cursos y talleres realizados durante este año, con Juan Pablo de Juan en octubre y con Javi Busto en marzo.
Se trataba de un concierto al que dimos el nombre que figura en el título de esta entrada. Cada concierto, siempre, es un recorrido musical, un viaje en el que la música nos guía. Y en esta ocasión quisimos que ese viaje tuviera tres paradas claras que se materializaron en las obras que cada bloque contenía. Un recorrido, como reza el título, entre sueños, raíces y plegarias.



A medida que cada miembro del coro iba accediendo a la iglesia, me fascinaba ver sus caras de asombro al entrar en la Iglesia de San Pedro por primera, o cuando pudimos comprobar su impresionante acústica. En todo momento, estuvo presente un sorprendente frío poco habitual en primavera, que nos impedía estar quietos, pero por encima del cual estábamos disfrutando de escuchar la música en el lugar donde tiene que ser escuchada.

                                                         2. Ensayo de mañana en la Iglesia

Quizás todos estábamos un poco nerviosos: la responsabilidad del momento, el hecho de ser un concierto con muchas "primeras veces", la presión del estricto horario de regreso del bus a Madrid, pero frente a esos nervios, todos pusimos de nuestra parte, y eso se notó. 

3. Comida todos juntos

Hubo espacio para una comida rica y reconfortante, para el descanso y para el turismo quien eligió esta opción, disfrutando de una rápida visita al maravillosamente reconstruido Convento de Dominicos de Villaescusa. 

4. Imagen interior del Convento de Dominicos

Y a la siete en punto, a darlo todo. Disfrutamos mucho, y por lo que se veía, también lo hicieron quienes acudieron a ver nuestro concierto, que además pudieron tomar una pequeña parte "activa" dentro de él, acompañándonos en el bis o ejerciendo de "viento del norte"... Cosas de la música.

Al finalizar, una enorme sensación de satisfacción y felicidad en todos, que aún nos dura. Y de gratitud. Infinita. A Cayetano Solana y Fernando Fernández, en especial, alcalde y párroco de la villa, que, como siempre, ponen todo de su parte para que te sientas en casa, te dan todas las facilidades del mundo y te abren (literalmente) todas las puertas. Hacéis sencillo todo: gracias por ser como sois. 

También nuestra gratitud a las Hermandades del Cristo y de la Virgen, que apoyan los actos culturales que tienen lugar en Villaescusa y, por supuesto, a quienes acudisteis a la iglesia en una tarde fría y desapacible para acompañarnos, a los que vinisteis de cerca y a los que lo hicisteis de más lejos, gracias, amigos. Y a nuestras familias, las de todos, los que estaban  los que estaban sin estar.

Y gratitud especial al coro, a todos y cada uno, por el empeño, por el cariño, por la alegría y las sonrisas en cada momento, por el trabajo y la emoción puestos en cada acorde. Y también a Iván, primer concierto con el coro, y como debut no ha estado nada mal, todos lo hemos vivido de ese modo. Seguiremos trabajando para poder disfrutar de más momentos así. La próxima vez, muy muy pronto, y en Madrid. 

Nos llevamos mucha música después de este día, muchos sonidos increíbles, pero también muchas más cosas, imágenes, gestos, sensaciones, como la de comenzar el concierto saliendo de la Capilla de la Asunción, un momento realmente sublime comenzar a cantar entre esas paredes y con el testigo de ese retablo al que tanto le debemos. O el gesto de facilitar prendas de abrigo al compañero que no ha pensado (nadie pensábamos) que pasaríamos tanto frío ese día. O las fotos hechas y enviadas para que nuestros compañeros que no han venido pudieran acompañarnos también. O el dolor de espalda que bloquea, pero no impide cantar y hacerlo con una sonrisa, aunque la procesión vaya por dentro. O el turismo de los acompañantes, que hicieron piña y disfrutaron de la visita guiada de un muy especial cicerone. O la rápida subida al autocar, todos llenos de satisfacción y felices. O las risas en la cena, tras haber soltado ya toda la adrenalina posible,  de quienes nos quedábamos. 

Y al final, el cansancio infinito que se notaba en las piernas, pero con la alegría inmensa en el corazón. Gracias, Villaescusa de Haro. Gracias, Coro Cantate. Gracias, Iván. Seguimos creciendo. Seguimos aprendiendo. Y gracias, Cayetano, por esta foto en cuestión. Representa para mi un itinerario personal que viaja entre mis sueños, mis raíces y mis plegarias. 


5. Iván Villarrubia, director del Coro Cantate


® Elena González Correcher

Imágenes 1 y 3, Bernardo Vera; 5, Cayetano Solana; 2 y 4, Elena González

15 de marzo de 2026

Conociendo la "esencia" de Javi Busto.

 La idea surgió en noviembre, como un regalo caído del cielo de pronto y sin haberlo planeado: Javi vendría a hacer un curso en Cantate Mundi, y la felicidad se disparó. Había pasado ya demasiado tiempo desde que en 2018 estuvo por última vez con nosotros.

Fijamos fechas, seleccionamos repertorio (¡y qué repertorio!) y a trabajar para recibirlo como merece. Más de sesenta personas inscritas al curso en total, y muchas, muchas ganas de recibirle y de saborear un poquito de la esencia de la música de Javi, eso con lo que quisimos denominar nuestro curso. 

Javi es Javi, eso lo sabe quien le conoce, y lo descubre quien trabaja con él por primera vez. Es así, sin dobleces, sólo pasión y darse al completo por y para que el grupo mejore. Habla, bajito bajito, y sienta cátedra, atrapando al oyente y llevándole a unas sensaciones difícilmente repetibles.


Llega, charla con todos, no se sienta ni un segundo, lleva la música en la cabeza y en el corazón, canta, dirige, baila, toca la batería, ritmo, melodía, música en estado puro.


Fue un fin de semana intenso, pero increíblemente bonito, de esos que te dejan luego flotando unos cuantos días. Y de pronto recuerdas una frase, una imagen, una palabra, un sonido, y eso te transporta nuevamente al momento de tenerle delante.


Finalizamos el curso con un concierto-muestra de lo trabajado el fin de semana y con una improvisación  de Esta tierra (gracias, Alfredo, por sugerírselo) surgida la noche del sábado, cuando nos despedíamos, para cantarla como bis del concierto. Pero fue más que un bis cuando parte del público subió al escenario y se unió al grupo del curso para cantar. Fue realmente emocionante.

Como lo fue compartir después un aperitivo, cortesía de la casa, de vuestra casa que es Cantate Mundi, en el que todos tuvimos ocasión de charlar distendidamente, de hacernos fotos, de tomar algo juntos, de compartir, una de las cosas que más nos gusta hacer. 

Para mi, aparte de todo lo demás, hubo un algo muy especial, y es que en ese concierto-muestra estrenamos una obra del programa del curso escrita por nuestro queridísimo Josu Elberdin y en la que el texto es un poema escrito por esta humilde servidora. Josu me mandó la partitura hace unos meses, sabiendo que Javi trabajaría con nosotros en marzo, y manifestando su deseo de que fuera el propio Javi quien se ocupara del estreno y, sinceramente yo no pude pedir más. 



Muchas personas vinieron a abrazar al maestro, algo que nos llena siempre de emoción. Porque a Javi se le quiere y ya. Siempre. Como se quiere a Maruchi, esa otra parte de él, como él de ella, que completan el tandem Busto-Vega. Conocerlos es quererlos y echarles de menos casi cuando aún no se han marchado.


Gracias, queridos, por estos días que, como siempre, son un regalo a vuestro lado. Gracias por la música que nos habéis regalado y por esas lecciones de humildad permanentes.




Os queremos infinitamente. Aquí está siempre vuestra casa.

Madrid, marzo 2026


6 de octubre de 2025

¡Somos Coro!

 Sí, así, con mayúsculas, somos Coro ...

Julio de 2023, ese fue el mes en el que propusimos a nuestra amiga Marta Pilar Hernando hacer un minucurso intensivo y preparar algunas obras.

Eramos los habituales que en cada curso o taller nos juntábamos: nosotras como organización y otras personas que ya eran nuestros amigos. Hicimos una apuesta, disfrutamos mucho, cantamos durante una semana entera, cada tarde y finalizamos ante unas cervezas, una tarde cualquiera de mediados de julio.

Nos vinimos un poco arriba, y estábamos tan bien juntos que organizamos una excursión con visita cultural y musical a Villaescusa de Haro y Belmonte. Pasamos mucho calor, pero nos reímos y disfrutamos, como siempre, del tiempo compartido, algo que nunca hemos dejado de hacer.



La propuesta fue casi inevitable: "¿y si formamos un coro estable?". Y para cuando llegó el mes de octubre, unos cuantos amigos de esos habituales decidimos hacer música juntos dos tardes al mes. Éramos pocos, estábamos descompensados absolutamente, pero teníamos ilusión, y eso es lo más importante.

Nació así el Coro Cantate, con la misma esencia y el mismo espíritu que nuestra asociación, pero con la estabilidad que el proyecto requería.


No vamos a negar que después de muchos años de participar en cursos y talleres, y diez años de organizar los nuestros propios, la idea era recurrente. Se nos había pasado por la cabeza en alguna ocasión, pero como todo en la vida, las cosas llegan cuando tienen que llegar. Hacerlo en otro momento es un error, y por fin llegó nuestro momento.

Marta Pilar se puso al frente del coro con la misma ilusión que nosotros y comenzó nuestra andadura "organizada".